Rubén Romero Lozano: @rubenromeroloza
Antonio Puppio: @ajpuppio

INTRODUCCIÓN

En medio de la pandemia por COVID-19, los estados y gobiernos, así como los bancos centrales han desarrollado iniciativas nacionales y regionales ante la crisis económica que puede desencadenarse tras las medidas sanitarias que implican el confinamiento de la inmensa mayoría de la población en sus casas. Se crea una situación atípica: muchos bienes y servicios no se pueden producir, distribuir ni prestar, así mismo, la finalización de contratos laborales, además del cese o disminución de actividad de autónomos y personas que trabajan por cuenta propia -sumados a la incertidumbre- provocan la caída del consumo y la inversión. La renta básica universal o el ingreso mínimo vital son algunas de las medidas anunciadas por los gobiernos para contrarrestar la situación, pero, en pleno desarrollo de la 4ª revolución industrial, ¿son el blockchain y las criptomonedas una opción?

Ingreso Mínimo Vital.[1]

Casi todos los partidos políticos en países occidentales, han hecho promesas de campaña y han incluido en sus programas de gobierno, medidas para garantizar una renta básica, lo que normalmente tiene el objetivo de transformar la situación de desigualdad económica y la pobreza por ingresos. Distintas iniciativas se han puesto en práctica en países como Canadá, Finlandia, Estados Unidos, Alemania, Brasil y Kenia.

Pero no se trata ya de una utopía irrealizable, ni de evaluar y comparar resultados disímiles según el lugar en que se aplicase la renta básica universal (RBU), sino que en la coyuntura de la pandemia más peligrosa que ha vivido la humanidad en su historia reciente, se trata de una medida urgente, necesaria y que de hecho en el plano digital ya ha probado su factibilidad, mediante ‘blockchain’ para distribuir una renta mínima universal en criptomonedas (también conocidas como dinero digital o moneda virtual), pero ¿están las instituciones preparadas para usar blockchain como mecanismo de distribución de esta RBU?

Blockchain

La cadena de bloques o ‘blockchain’ es “una base de datos que funciona como una red, o una red que parece una base de datos”[2] (una especie de gran libro contable), descentralizada, pública y transparente, donde cada usuario tiene una identidad propia e insustituible. 

La tecnología ‘blockchain’, ofrece un “libro de contabilidad transparente e inmutable, capaz de ejecutar contratos inteligentes escritos, capturando una complejidad significativa”, lo que, según el consejero delegado de la plataforma “eToro”, Yoni Assia y el experto Omri Ross (otro de los precursores del proyecto), “proporciona las herramientas necesarias para una implementación novedosa de políticas fiscales ampliamente redistributivas”[3].

Los grandes bancos y algunos gobiernos están usando la tecnología blockchain a modo de registros distribuidos con la idea de revolucionar la manera de almacenar información, realizar transacciones o verificar el cumplimiento de operaciones, que están representadas por transacciones registradas en una cadena de bloques, es una especie de hoja de cálculo o registro contable accesible para cada usuario que usa los recursos de una amplia red entre iguales para verificar y aprobar todas y cada una de las transacciones hechas.

Todas las cadenas de bloques están distribuidas, es decir, se ejecutan en ordenadores que ofrecen voluntariamente personas de todo el mundo; lo que implica que no hay una base de datos central que pueda atacarse. La blockchain es pública: todo el mundo puede verla cuando quiera porque reside en la red, no en una determinada institución que centraliza la información o se encargue de auditar las transacciones y llevar registros. Y además está encriptada: usa una encriptación que incluye claves públicas y privadas (en lugar de los sistemas de dos claves de las cajas fuertes) que garantizan una total seguridad.[4]

Blockchain es una opción que brinda seguridad en el almacenamiento y transacción de datos; es una alternativa confiable que genera un registro idéntico distribuido en toda la red que supone la conformidad de todas las transacciones que se han realizado; y es un mecanismo de interacción directa entre sus usuarios al no requerir intermediarios. Robar o alterar una operación es prácticamente imposible, en tanto que sería necesario reescribir la cadena completa de bloques de datos. 

Algunas iniciativas en desarrollo.

Uno de los elementos más innovadores y a la vez disruptivos del blockchain y las criptomonedas es que se gestionan desde iniciativas no estatales, es decir, sin la participación directa de gobiernos. Algunas iniciativas que han sido desarrolladas y se encuentran en funcionamiento son: Group Currency (Estados Unidos de Norteamérica), Kiwicoin(Nueva Zelanda), Strangecoin o la más avanzada: BitNation, una plataforma colaborativa cuyos responsables aseguran prestar los mismos servicios que un gobierno, pero sin gobernantes: solo con la tecnología blockchain, sobre la que desarrollan diferentes herramientas, incluyendo certificados de matrimonio y nacimiento, identificación de emergencia para refugiados, ciudadanía mundial, entre otras y de forma transparente, ágil y efectiva en sus operaciones.

Cada iniciativa puede proponer diferentes modelos, y con ellos, nuevos modos de recaudación y distribución de dividendos, sin embargo, la operación implica a un número determinado de ordenadores, que procesan millares de operaciones que gestiona la llamada ‘cadena de bloques de transacciones’, el libro de contabilidad en la Red que registra cada transacción es decir, el Blockchain. 

Así mismo, iniciativas privadas han propuesto crear “impuestos voluntarios”, una especie de cadena de favores que un algoritmo genético redistribuye y que al mismo tiempo es capaz de autoalimentar la red, en la medida que los individuos la van utilizando, pudiendo surgir un mercado donde el dinero tradicional se transforma en dinero virtual y viceversa, para ello, es necesario que exista quien quiera comprar y vender, es decir, intercambiar divisas tradicionales por divisas virtuales o criptomonedas y viceversa.

Consideraciones prácticas.

El uso de blockchain para implementar una RBU constituye una oportunidad para quienes apuesten a mecanismos transparentes, ágiles y efectivos, que si bien es cierto tiene el potencial para ser global, no es en realidad un mercado al que han accedido las grandes mayorías, quizás por su novedad, quizás por la desconfianza que genera el carácter predominantemente anónimo de quien realiza las transacciones.

Ciertamente, a diferencia del plano real, en la virtualidad, la personalidad jurídica es mucho más laxa, más flexible, no obstante, existiendo un identificador único para quien realiza transacciones, aunque no se conozcan los datos de identidad real (en el sentido estricto y tradicional  del concepto identidad), igualmente se podría identificar al ente que realiza las transacciones. 

En el plano virtual, los criterios y atributos de la identidad no son necesariamente similares a los que operan en los sistemas legales de cada Estado. En todo caso, es necesario que todas las personas reales, tengan también una identidad virtual para recibir una RBU mediante blockchain.

Esto no quiere decir que los entusiastas del ingreso universal no puedan encontrar en el blockchain y, por qué no, en las criptomonedas (como de hecho ya vienen haciéndolo hace varios años), una opción que brinda la posibilidad de ensayar por fin la RBU de manera global y de forma simultánea en cualquier lugar con acceso a la red, sin embargo, las criptomonedas, pueden cambiarse por dinero solo mientras haya alguien en el mercado dispuesto a comprarlas.

Para ello, en una coyuntura de crisis global por una pandemia, es necesario primero adoptar ciertas medidas que permitieran la convertibilidad de las criptomonedas o adecuar plataformas bancarias y de pagos para que las criptomonedas sean aceptadas de manera masiva, especialmente en los rubros comerciales relacionados con la cobertura de necesidades básicas (abastecimiento de alimentos, medicamentos, transporte, entre otros). 

Un obstáculo para ensayar una RBU mediante blockchain es la participación de los estados y gobiernos, es decir, la aparente incompatibilidad entre la regulación del mercado de las criptomonedas por parte de la administración central, en tanto, una divisa grupal funcionando en un ‘blockchain’ descentralizado es en principio más eficiente, que si depende de un banco central. 

Parecen ser dos sistemas que en principio no tiene sentido mezclar, aunque no sean del todo incompatibles. Blockchain ofrece ventajas asociadas a la descentralización de las criptomonedas, un banco central agrega un cúmulo de burocracia, que depende de decisiones del establishment que controla el poder político y económico.

Una manera en que podría compatibilizarse, es por un lado, con los gobiernos e instituciones centrales funcionando en un plano de igualdad en el mercado virtual o distribuyendo sólo una parte de la RBU mediante dinero tradicional, al tiempo que una parte de la misma se asigna mediante criptomoneda. 

Por otro lado, es importante recordar que la tecnología blockchain va minando o produciendo criptomonedas a través de sus propias transacciones, generando un aporte para el propio sistema de RBU.

Una cosa es segura, un problema de masas como una pandemia, requiere también soluciones para las masas y el blockchain ha demostrado tener el potencial para satisfacer esa masividad, por lo que podría ser una vía para brindar estas soluciones, aunque no sin desafíos previos, sobre todo aquellos relacionados con lo logístico y con la jerarquía dentro de los mercados, en tanto los bancos centrales no parecen aún dispuestos a incursionar y actuar en igualdad de condiciones con otros actores en el mercado virtual de criptomonedas.

Las soluciones modernas requieren instituciones modernas y los bancos centrales, al igual que los gobiernos e instituciones burocráticas, tienen una larga tradición, una historia anclada al pasado que les vio nacer, sin el espíritu y sin la necesidad de compartir su poder ni redistribuir de manera igualitaria los dividendos, y esto sigue teniendo más peso que la necesidad de encontrar soluciones 4.0 a las calamidades que ponen en peligro la existencia de la humanidad contemporánea.  


[1] Véase: Romero, R. (2020). La Pandemia que mata pobres: Dignidad en cuarentena. Disponible en: https://forpeaceandfreedom.org/2020/03/27/la-pandemia-que-mata-pobres%E2%80%8B-dignidad-en-cuarentena/

[2] Caballero, L. (2015). ¿Renta básica universal? Las criptomonedas ya lo están probando. Hoja de Router. Recuperado de: https://www.eldiario.es/hojaderouter/tecnologia/software/blockchain-renta_basica-bitcoin-ethereum-criptomonedas_0_460204070.html

[3] E.B. (2018). GoodDollar, una criptomoneda para hacer posible una renta básica global. El Boletín. Recuperado de: https://www.elboletin.com/noticia/169176/mercados/gooddollar-una-criptomoneda-para-hacer-posible-una-renta-basica-global.html

[4] Tapscott. D. & Tapscott. (2016). La revolución blockchain. Grupo Planeta.