Rosa Amelia Asuaje
@AmeliaAsuaje

El derecho a la Educación se ha vulnerado significativamente en el actual contexto de pandemia. Según uno de los últimos documentos de UNICEF, más de 1.000 millones de estudiantes no asisten a la escuela, debido al cierre de estas en cada país. Más de 105 de un total de 134 países que han cerrado escuelas (78%), han anunciado una fecha para reabrirlas. Para finales de agosto, 59 de esos 105 países ya han reabierto escuelas o planean abrirlas pronto.[i] Por su parte, UNESCO señala que el 50% de la población estudiantil mundial se ha visto afectada por el cierre de instituciones educativas. Para el 15 de septiembre de 2020, 875 millones de estudiantes se encuentran fuera de la escuela.[ii]

El cierre de establecimientos educativos a nivel mundial genera un problema importante en muchos países pobres o en vías de desarrollo, pues al tener que pasar a la virtualidad, valiéndose de la tecnología y de la conectividad para transmitir sesiones de clases u orientaciones docentes se ha evidenciado la brecha digital que siempre existió en esos países y que antes se ocultaba en la presencialidad, así como en el uso de dispositivos analógicos en la escuela. 

Se conoce como brecha digital a esa frontera invisible que limita a muchas naciones en cuanto al acceso a la tecnología, internet, dispositivos, pantallas y capacitación docente en educación digital para formar a los alumnos. El ancho de banda, la fibra óptica y las nuevas generaciones de “dispositivos inteligentes” en países donde ni siquiera hay agua potable, luz y otros servicios públicos, vuelve a la tecnología un sueño lejano que no se tomó como primera necesidad y que ahora, en el marco educativo, se presenta como una utopía para llegar a todos los estudiantes del planeta.

Sabemos que en muchos países hay regiones alejadas, zonas rurales en las que los docentes y directivos han tenido que diseñar materiales de clase en formato papel y distribuirlo entre sus alumnos por medio de sistemas de postas cada semana. En otros lugares se han activado radios escolares, TV locales o hasta la misma radio de sitios remotos que dictan sesiones de clase en ciertas horas del día para que los estudiantes puedan recibir contenidos. Pero estas medidas sabemos que tienen un corto alcance porque la población estudiantil, los diferentes grados y años de los niveles educativos es muy amplia para poder transmitir contenidos específicos para cada uno y garantizar la continuidad pedagógica que se requiere en los diseños curriculares existentes.

Al respecto, citamos un caso concreto en Argentina, país con una extensión rural importante; allí encontramos la red EduRural, una red de organizaciones que trabaja para promocionar la educación rural de la Argentina y que manifiesta una gran preocupación sobre los múltiples inconvenientes que afrontan actualmente docentes y alumnos de escuelas rurales en tiempos de pandemia. Entre sus demandas, reclaman implementar activamente políticas públicas de Estado, que den respuesta a la especificidad de la educación en contextos rurales.[iii]

En este sentido, Alberto Sileoni, docente argentino donde trabaja desde hace años en el acceso igualitario a la educación, expresa que muchos educadores están preocupados por la desigualdad educativa que profundizará la pandemia; sabiendo que de este proceso saldrán aún más debilitados los vulnerables, y en un país desigual como Argentina, las diferencias se multiplicarán abrumadoramente.[iv] Esta es una realidad que no solo aplica para contextos rurales, sino urbanos de alta fragilidad social como los barrios o villas más pobres en dicho país.

En muchos países de Latinoamérica, parte de Europa y África, el derecho a la salud y las medidas sanitarias para amortiguar la pandemia han ido en detrimento del derecho a la Educación y del acceso a esta en contextos no presenciales, suspendiendo actividades en regiones y generando a corto plazo, enormes problemas de rendimiento en áreas clave de la educación como el aprendizaje de Matemática y Lengua. Tal es el caso de Venezuela, que, según estimaciones de Juan Maragall, docente venezolano y actual miembro del equipo de especialistas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se espera un desaprendizaje del 50% en ambas áreas de estudio entre los estudiantes venezolanos, así como un alto nivel de deserción o abandono escolar, además de enormes dificultades con respecto al acceso a internet, dispositivos y acompañamiento familiar en el hogar.[v]

Como posibles soluciones o paliativos que aminoren la desigualdad educativa en la actual coyuntura, diversas organizaciones internacionales han creado programas especiales para atender este problema de grandes dimensiones planetarias. Una de ellas ha sido la UNESCO, ente que ha creado la Coalición Mundial por la Educación, plataforma de colaboración e intercambio para proteger el derecho a la educación en pandemia. Dicha coalición reúne a más de 140 miembros de la Organización de Naciones Unidas, la sociedad civil, la academia y el sector privado para garantizar que las consecuencias negativas sobre millones de estudiantes desfavorecidos socialmente puedan tener acceso a la educación. Bajo la campaña #LearningNeverStop, realizan tareas constantes en pos de mejorar la situación de los más desfavorecidos.[vi]

Otra iniciativa que vale la pena mencionar se refiere a la que la División de Educación de BID, impulsa mediante el blog Enfoque Educación, un espacio donde especialistas y autores invitados comparten sus reflexiones, experiencias y conocimientos para promover discusiones informadas sobre temas educativos entre formuladores de política, expertos, maestros y padres. El propósito es proveer ideas para que las políticas públicas puedan garantizar una enseñanza efectiva y de calidad y sin exclusión para niñas, niños y jóvenes de América Latina y el Caribe.[vii]

Finalmente, no podemos dejar de mencionar la iniciativa de UNICEF, organismo que, junto a la Organización Mundial de la Salud, la UNESCO y el Banco Mundial, preparan nuevas pautas para la reapertura de escuelas en aquellos países donde haya bajado el pico del virus y hayan descendido los casos. Estas pautas formulan las preguntas que deben hacerse y las medidas que deben tomarse antes, durante y después de la reapertura de las escuelas para proteger la seguridad de los estudiantes, los profesores, los otros miembros del personal y las familias[viii].

Todas estas organizaciones y su staff de especialistas en Educación apuestan por una reapertura paulatina de las escuelas para fortalecer el contacto social y de contención que estas instituciones naturalmente proveen a los niños y adolescentes. De igual manera, se debe enseñar educación digital tanto para estudiantes como docentes, así como promover el acceso a dispositivos y conectividad en los hogares para que la educación bajo la modalidad virtual pueda ser una realidad y un derecho para todos y no solo para una minoría afortunada. Como política pública, cada nación debe priorizar el acceso a una educación de calidad, independientemente de las medidas sanitarias en respuesta al covid-19. La salud es un derecho, pero la educación también lo es y no debemos perder eso de vista ni un segundo. 


[i] https://www.unicef.org/es/coronavirus/como-contempla-vuelta-escuela-durante-pandemia-covid19

[ii] https://es.unesco.org/covid19/globaleducationcoalition

[iii] https://elabcrural.com/la-educacion-rural-de-la-argentina-en-contexto-de-pandemia-aislados-o-des-conectados/

[iv] https://identidadcolectiva.com.ar/educacion-adaptarse-a-la-virtualidad/

[v] https://prodavinci.com/juan-maragall-en-venezuela-no-hay-un-seguimiento-a-la-calidad-de-la-educacion/

[vi] https://en.unesco.org/covid19/educationresponse/globalcoalition

[vii] https://blogs.iadb.org/educacion/es/

[viii] https://www.unicef.org/es/temas/educaci%C3%B3n