Anotaciones sobre una pandemia por “el último Foucault”

Empezaron a infectarse cada día más personas en Lombardía, pero nosotros, los otros que no vivíamos allí, nos repetíamos neuróticamente: “ese virus no llegará a mi país” hasta que se pasó a España y empezaron a caer infectados amigos, seres queridos y afectos virtuales fraguados en las redes por medio de eso que llamamos solidaridad automática y holística en Instagram, Facebook o Twitter. La aldea global se enfermó y sigue su curso por el Río Grande hasta Tierra del Fuego y salta al Pacífico y al Índico y a todos los mares que unan pueblos, comarcas, ciudades y montes.